La folie




La percepción de algo fuera de su contexto habitual provoca confusión e invita a la reflexión. Julien, un amigo luthier, me regaló hace un tiempo una postal de la ciudad de Valencia con la imagen impresa, a modo souvenir turístico, de unos boquerones muertos en el expositor de una pescadería. Antes de cada sesión de la realización de "La Folie" he mirado esta postal y he intentado dejarme llevar por las impresiones que me generaba, sobretodo por aquello que removía. 
La pieza final es una adaptación para contrabajo de una folía de Henry du Bailly (?-1637) cuya letra dice así: 
"Yo soy la locura, la que solo infundo placer, placer y dulzura, y contento al mundo. Sirven a mi nombre todos, mucho o poco, pero no hay hombre que piense ser loco".



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